Hubo un arquitecto que, con el fin de demostrar que realmente la vida no tiene mayor trascendencia que la biológica, se jactaba de haber construido el primer edificio del mundo sin propósito: escaleras que no llevaban a ninguna parte, puertas donde no debían estar, pisos sin orden y cosas así.

 

Un hombre sabio miraba esta edificación y le preguntó al arquitecto porque hizo esto. Este, orgulloso le respondió: “Pues para que todo el mundo sepa que no se necesita tener un propósito elevado, no hay necesidad de un destino, ni meta, ni trascendencia. El hombre es simplemente lo que se ve: carne y huesos que debe comer, dormir y satisfacerse porque tarde o temprano se muere y todo termina. Por ello construí este edificio que no tiene orden ni diseño ni propósito”.

 

El hombre sabio le dijo: ¿pero, hizo lo mismo con los cimientos?

 

Y es que amigos, no se puede construir un edificio, una vida, nada en esta vida sin un diseño, sin un propósito, sin una base sólida. El hombre es mas que carne y huesos. Es un ser creado a la imagen de alguien mas sublime y grande: Dios. Ha sido creado responsable, con una conciencia moral de lo bueno y de lo malo, con leyes y responsabilidades que cumplir y con beneficios y bendiciones que recibe de la mano de Dios todos los días, lo creamos o no, lo entendamos o no.

 

¿Sobre que esta basada nuestra vida? ¿Cual es nuestro fundamento de creencias? Pablo dijo “porque yo se a quien he creído”. ¿Podríamos decir lo mismo? ¿Sabemos en quien creemos?

Nuestra eternidad depende de ello: Jesús dijo que los que creían en El, recibirían la vida eterna. Los que le rechazan, a su persona, obra y mensaje ya han sido condenados porque han rechazado al Hijo de Dios y la ira de Dios esta sobre ellos.

 

Pongamos como base de nuestra existencia la fe en Jesucristo nuestro Señor y Salvador, la cual esta expresada en la Palabra de Dios y nuestra vida tendrá sentido, orden y un destino: la gloria de Dios.

 

Amen!