Siento una tristeza muy grande cuando me entero, me cuentan o veo por este medio acerca de personas que en algún momento profesaron ser discípulos seguidores de Cristo, que oyeron la Palabra de Dios, que incluso derramaron lágrimas, tomarondecisiones y sirvieron al Señor; pero en algún momento se volvieron atrás, se desviaron del camino y hoy están apartados del Señor, de la iglesia, del propósito y la voluntad de Dios.

Una pequeña licencia, un pecado oculto, una relación sentimental que no es correcta, amistades que me estorban y distraen, cualquier “pequeño” desvío puede hacer la diferencia total a lo largo del tiempo. La soledad, el aislamiento, la mala actitud, un corazón en guerra, la desobediencia persistente son factores decisivos que hace que una persona en algún momento haya confesado el nombre del Señor; pero que posteriormente se le vea en fotos tomando, fumando, posteando cosas inapropiadas para un discípulo del Señor; o simplemente dedicándose completamente “a su vida, a sus cosas” sin interesarse ya mas por la voluntad de Dios y su misión aquí en la tierra, preocupados y afanados solo por lo terrenal.


Mi oración esta con todos aquellos que se fueron, que no permanecieron, que se disiparon entre las sombras y pasaron a ser solo un recuerdo que se menciona solo cuando algunos cristianos se sientan a recordar viejos tiempos y a preguntarse “que fue de aquel?”, “que fue de aquella?”

Sigamos firmes, animemos a los que flaquean, estemos prestos para recibir a quienes lo necesiten y quienes pidan ayuda. Pedro dijo en un momento critico de su vida “Señor, a quien iremos, si solo tu tienes palabras de vida eterna”; y esa debe ser la actitud: Señor, en cualquier momento, ante cualquier circunstancia, aunque el mundo entero te dé la espalda… a donde podría ir, si solo tu eres mi Señor, solo tu eres mi Dios. No puedo volver atrás, simplemente no puedo negar todo lo que hiciste por mi y volver a vivir como si no existiera Dios sobre la tierra.

Dios, ayúdanos a nunca volver atrás y bendice a quienes lo han hecho con tu gracia y misericordia para que vuelvan al redil.

Amen!

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