¿Cual es el secreto de la fortaleza espiritual? ¿Porque algunos pocos creyentes pueden ser capaces de soportar muchas cosas y aun así mantener el gozo y la fe en el Señor; y porque la mayoría de los creyentes dudan y deben enfrentar el desanimo, la depresion y la incredulidad? Hoy quiero hablar sobre el secreto de la fortaleza espiritual.

  • Fortaleza y victoria en el Señor (verso 1 al 3)

Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?  Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado                                                                                                                          (Salmos 27: 1-3)

    • David empieza su salmo no dirigiéndose a los problemas que tiene o enfocándose en las dificultades que esta pasando. No, el realiza una declaración llena de fe y de convicción: “Jehová es”. No es el pasado, tampoco el futuro, sino en el presente, hoy y por siempre, Dios es todo lo que yo no tengo, todo lo que me falta, todo en mí ser. Dios es todo y eso es la esencia de este salmo: Dios es todo, y cuando entendemos este principio eterno, podremos comprender porque el salmista podía entonar triunfo aun en medio de miles de complicaciones.
    • Jehová es el nombre de pacto de Dios para con el pueblo de Israel, El Dios de pacto con Israel es nuestra luz y salvación; quien nos da dirección y seguridad eterna. Él es nuestra luz, lejos de El solo encontraremos oscuridad y perdición; pero si podemos volvernos de nuestros pecados y mirarlo a El seremos salvos (Isaías 45: 22).
    • También es la fortaleza de nuestra vida; no solo quien nos da vida sino quien la sostiene y fortalece a cada momento. En todo aspecto de la vida Dios promete llevarnos, sostenernos, darnos fuerza, valor y destino. De esta manera no tiene sentido tener temor, el amor de Dios para con sus hijos esta mas allá de cualquier problema humano (Romanos 8: 39); es mas, el temor y la desconfianza es muestra de que aun no confiamos plenamente en El y su amor inalterable (1 Juan 4: 18)
    • David declara entonces que cualquier complicación que se presente, cualquier amenaza o tribulación no tendrá fruto pues el Señor nos dirige, nos ha salvado, nos da vida y la sostiene a cada paso que damos. ¿Si Dios es por nosotros, quien contra nosotros? (Romanos 8: 31). Tenemos un enemigo que busca devorarnos, destruirnos, distraernos del propósito de Dios para nuestras vidas; pero si ponemos al Señor como nuestra esperanza y fortaleza, podremos decir junto con David que sus artimañas caerán y no tendrán fruto pues el Señor va como poderoso gigante delante de nosotros (Jeremías 20: 11)
    • El temor y la confianza son antónimos y enemigos acérrimos que combaten por el lugar de preminencia en nuestro corazón. El punto no se encuentra realmente en las circunstancias externas sino en nuestro corazón: de allí emanan tanto el temor como la confianza. Un ejército podrá estar contra nosotros, pero si la confianza en Dios gobierna nuestro corazón, no temeremos y estaremos confiados. Si en nuestro corazón no hay guerra sobre a quien debemos de temer y creer, entonces no habrá guerra externa a quien debamos temer.
  • El secreto de la fortaleza (verso 4 al 6)

Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada; sobre una roca me pondrá en alto. Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean, y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; cantaré y entonaré alabanzas a Jehová                                                                                                                                                (Salmos 27: 4-6)

    • ¿Cuál es el secreto de semejante confianza y fe? Porque tenemos que coincidir que tal demostración de confianza fue un artículo de lujo en tiempos de David, y hoy no es muy diferente. La mayoría de nosotros temblará de miedo al primer gran problema que se presente y haremos cualquier cosa, aun  soluciones que no son bíblicas y por lo tanto no aprobadas por Dios, con el fin de salir de los problemas lo más pronto posible; sin considerar siquiera en confiar en Dios o poner nuestra esperanza en el Señor para levantarnos. Bueno pues; David, bajo la inspiración del Espíritu Santo, nos lo explica: una comunión constante, diaria, profunda y ferviente en la presencia de Dios. Allí, en la intimidad con el Señor veremos al Señor tal como Él es, en la hermosura de su santidad. Mientras no veamos al Señor en esa hermosura (1 Crónicas 16: 29) jamás lo desearemos, siempre lo veremos como cosa que menospreciar (Isaías 53: 2); y por ende, siempre desearemos mas las cosas de este mundo que las cosas de Dios. El temor, la desconfianza, la incredulidad son los resultados obvios y naturales de un corazón que realmente no conoce a Dios, que no tiene intimidad con el Señor.
    • Al encontrarnos con el Señor, estaremos ocultos y resguardados en El, ningún enemigo podrá contra nosotros, pues estamos en las manos del Señor (Juan 10: 29).
    • El resultado natural de cuando un cristiano entiende este secreto es la alabanza. Un corazón agradecido con Dios, alegre, contento, confiado en Dios, aun en medio de las circunstancias difíciles, es la evidencia de un corazón que tiene intimidad con Dios, que ve al Señor, que lo conoce, que tiene su Palabra morando en su corazón y vive conforme a esa grandiosa verdad: El gozo del Señor es nuestra fortaleza y viene cuando estamos en comunión con El, obedeciéndole y conociéndole siempre (Salmos 51: 12, Filipenses 4:4).

¡Que hermosa es la Palabra de Dios! Que relevante a nuestra vida y que precisa al mostrarnos que siempre el problema se encuentra en nuestro corazon y no en las circunstancias. En nuestro corazon confiamos en Dios o le rechazamos, es alli donde se libran las batallas mas grandes de nuestra vida y donde se la determina la victoria en nuestro andar.

Propongamonos en nuestro corazón a creer y confiar en Dios en verdad y no habrá batalla que no podamos enfrentar con una sonrisa de fe en Jehová de los Ejércitos, quien ya ha ganado la batalla.

Amen!

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