Hoy se celebra en muchos lugares el Día del Amor y de la Amistad. Será una celebración diferente porque el mundo entero atraviesa una de las crisis mas grandes del ultimo siglo: la pandemia por el COVID-19, la cual ha sumido en la ruina a naciones enteras y ha confinado a muchas ciudades a cuarentenas donde las personas no pueden ni siquiera salir de casa. Aún la interacción entre las personas ha cambiado con esta plaga: el uso de mascarilla, el distanciamiento social, la imposibilidad de grandes reuniones o incluso las antiguas costumbres de salir con amigos y familiares se han visto restringidas. El aislamiento está fortaleciendo el individualismo, egoísmo y materialismo que ya se venia expandiendo como una plaga en este mundo moderno y tecnológico donde lo virtual va reemplazando a lo físico.

Por ello a modo de una breve reflexión quiero compartir con ustedes este texto de la Palabra de Dios que nos puede llevar a meditar en como el amor verdadero puede prosperar aun en medio de circunstancias tan difíciles como estas que estamos viviendo:

Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros

(1 Juan 4:7-12)

1. El origen del amor es divino

Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios”

La Biblia señala claramente que el amor no es un invento humano o parte del sentido de supervivencia  para la preservación de la especie (como muchos naturalistas enseñan). El amor tiene un origen celestial: El amor proviene de Dios y es la esencia misma de lo que Dios es. Dios ama porque El mismo es amor. Si el amor es de Dios y proviene de El ¿por que aun los seres humanos que no conocen a Dios son capaces de amar? Porque el ser humano fue creado por Dios a su imagen y semejanza y aun los seres humanos que no le conocen son capaces de reflejar en cierta medida esa cualidad de Dios. Claro, el ser humano sin Dios no será capaz de experimentar ni de dar el amor tal cual Dios lo define, por lo que para poder conocer y experimentar el verdadero amor primero debemos conocer a Dios. ¿Quieres ser capaz de amar verdaderamente? Debes conocer al Dios que es amor. De El proviene todo lo bueno y el amor en su perfección absoluta. Por lo tanto si quieres aprender a amar debes aprender a conocer a Dios.

Cuando el creyente ama entonces está reconociendo y reflejando el amor de Dios. Cuando un esposo ama a su esposa en todo tiempo esta reflejando el amor de Cristo por su iglesia. Cuando perdonamos y amamos a quienes han hecho daño con lo difícil que puede significar eso estamos reflejando el amor que Cristo Jesús tuvo por nosotros quienes aun cuando éramos enemigos de Dios y estábamos muertos en nuestros delitos y pecados fuimos amados y salvados por Dios.

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2. El amor es evidencia de que hemos conocido a Dios

Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor

La Biblia también nos enseña que el que ha aprendido a amar verdaderamente es porque ha nacido de Dios y conoce a Dios. Este no es el cariño o capacidad básica de amar que tienen todos los seres humanos. Aun el criminal mas terrible puede sentir afecto por algo o por alguien. Hablamos de el amor tal cual lo concibe la Palabra de Dios: un amor sacrificado, intencional, duradero, poderoso, amable, perdonador. Este tipo de amor no puede ser dado ni experimentado a menos que tengas un encuentro personal con el Amor encarnado: Cristo Jesús. Por esto el texto bíblico dice que el que no ama (de esa manera y en esas condiciones) no ha conocido a Dios. Una vida egoísta, individualista, centrada en uno mismo, que desprecia a los demás y que no se interesa por nadie mas que por uno mismo es evidencia de que esa persona no ha conocido y no tiene una relación personal con Dios, porque la esencia de Dios es el amor. El no solo ama sino que es amor. Es mas, Dios ama justamente por ello porque su esencia es el amor. Por lo tanto la esencia y el estilo de vida de aquel que ha conocido al Dios de amor es dar amor a quienes nos rodean.

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3. La mayor evidencia del amor es Cristo

En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados

Para que no quede ninguna duda de en que consiste el amor o de que se trata el amor la Biblia nos deja claro que la mayor evidencia del amor no es un jovencito declarándose de forma romántica a su amada o una madre cuidando de su bebe o un abuelo recibiendo con amor a sus nietos. Todas estas cosas y muchas otras mas son muestras hermosas de Dios y debemos dar gracias a Dios por ellas, pero no son la mayor expresión del amor. La mejor evidencia de ello es que Dios envió a su Unigénito Hijo al mundo para que todo aquel que crea en El no se pierda sino que tenga vida eterna (Juan 3:16). El amor es incondicional porque Dios nos amó primero sin que nosotros hayamos hecho nada para merecerlo. El amor es sacrificial porque le costó al Padre Celestial enviar a su Hijo a un mundo pecador a morir por la culpa de la humanidad siendo inocente. El amor es acción no solo sentimiento: Dios no solo sintió aprecio o cariño por el hombre dice la Biblia que Dios ama al hombre y por ello al ver nuestra pecaminosidad y necesidad nos amó e hizo algo: sacrificó lo mas preciado que tenía su Hijo amado para nuestro favor

Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo

(Tito 3:3-5)

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4. El mandato del amor entre hermanos

“Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros

En último lugar, la conclusión lógica de la Palabra de Dios es que si el Señor nos ha amado de tal manera nosotros también debemos imitar ese estilo de vida de amor y amarnos los unos a los otros. Esto es válido para esposos (Efesios 5:25-32), como para los creyentes en general (Romanos 12:10 1 Pedro 1:22). Es la mejor demostración que amamos a Dios. A Dios no le vemos físicamente por lo que ¿Cómo podemos mostrar que le amamos? Lo hacemos cuando creemos en El, cuando obedecemos su Palabra, con nuestros canticos y alabanzas, pero también cuando amamos lo que Dios ama: su iglesia y a los hermanos en la fe. Dice que Juan que si nos amamos los unos a los otros evidenciamos que amamos a Dios que el Señor está en nosotros y que permanecemos en su amor.

Hay un proceso de madurez en el que el amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado debe ser perfeccionado. Esto quiere decir que el amor puede ser aprendido. Aprendemos a obedecer a Dios. Aprendemos a perdonar. Aprendemos a tolerar y amar a los que son diferentes que nosotros. Aprendemos a cubrir con nuestro amor los fallos de nuestro cónyuge para no destruirlo. Aprendemos a guiar con paciencia a nuestros hijos con amor. Aprendemos a servir a Dios con fidelidad y excelencia. Aprendemos a dar generosamente para que otras personas a las que no conocemos y que no merecen el amor de Dios al igual que nosotros puedan recibir ese amor en la predicación del Evangelio y sepan que Dios los ama aunque no lo merezcan ni lo busquen.

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Por lo tanto, en este día del amor y la amistad en primer lugar dale gracias a Dios que te amó sin que lo merezcas ofreciendo a su propio Hijo para morir en tu lugar en la cruz. Confía en Jesús como tu Señor y Salvador personal y dale gracias por haberte amado y seguir amándote. Pidámosle que nos enseñe a amar mas y mejor tal como El nos ama. Que Dios te bendiga!

Oremos al Señor!